Campaña buscará generar recursos para salvar culturales autogestionados

Siete organizaciones que habitualmente acogen el trabajo de artistas locales trabajan en red, y en centros de extensión universitarios.

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25 de mayo de 2020
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En el Centro Cultural La Micro hubo también una campaña de recaudación de fondos, pero no reunió la suma que se necesitaba para pagar el arriendo de la casa en Chacabuco 590 y gastos básicos.

Desde hace un par de días por Internet circula un video bajo el nombre de “Campaña VIralizarte” que comienza con la pregunta: ¿Te imaginas Talca sin centros culturales autogestionados?

La inquietud es pertinente porque, antes de la pandemia, buena parte de la vida artística local estaba animada por los estos centros que se caracterizan por funcionar con recursos propios, generados a partir de la venta de funciones y los talleres pagados.

Aparte de los escenarios mayores que son los teatros, donde las programaciones muchas veces contaban más con artistas venidos de afuera; estos espacios acogían las propuestas de artistas locales, con conciertos, presentaciones de danza y teatro, talleres, entre otras.

Como todo el sector cultural, la situación para ellos se ha puesto muy difícil con la actual crisis sanitaria y el consiguiente distanciamiento social. En la región ya van dos centros que debieron abandonar los espacios físicos donde funcionaban debido a que no pudieron seguir pagando los arriendos: Ruda Casa Taller en Talca y La Micro en Curicó.

Es por ello que una campaña busca generar recursos para que los centros culturales talquinos se mantengan a flote durante el tiempo que no se puedan hacer shows en vivo o instancias formativas en sus instalaciones.
Bajo el nombre de “Viralizarte”, ésta se ha diseñado como una programación de artistas locales los días 6 y 7 de junio.

Según detalla su gestora, Catalina Salazar, “va a mezclar artes visuales, música, circo, manualidades, karate, etcétera. Es una parrilla súper variopinta que irá desde las 10 de la mañana hasta las 10 de la noche en ambas jornadas”.

CÓMO NACE
“Los centros culturales ya trabajaban juntos desde antes, con colaboraciones, y con los artistas que iban a todos los centros culturales”, cuenta Catalina respecto a la situación previa a la pandemia. Luego cuando comenzaron las dificultades, la primera reacción fue de realizar diversas actividades para recaudar fondos desde el lugar de cada cual. Rifas, presentaciones virtuales “a la gorra”, solicitud directa de aportes, fueron algunas de ellas.

Viendo esta situación, Catalina Salazar, quien está más ligada al mundo del hip hop, donde ha ocupado cargos en la ONG Social Hip Hop Chile (que utiliza esta expresión musical para trabajar en entornos vulnerables) decidió organizar esta campaña, y motivada por la “cercanía y respeto” que –cuenta- siempre ha sentido por el medio artístico local. A partir de su experiencia en campañas de difusión en temas de Derechos Humanos tuvo la idea de hacer algo similar para estos centros.

Planteó la idea en el círculo artístico local a través de un grupo de Whatsapp. Luego fue tomando forma y se consolidó cuando siete centros culturales talquinos decidieron formalizarse como la Red de centros culturales autogestionados de Talca, donde participan La Aldea, La Candelaria, La Juguera, El Espacio, Ruda Casa Taller, Las Tinajas y Galería 1398. También se convocó al Galpón Al Margen, bien conocido por su aporte a la escena teatral local, pero decidieron restarse por diferencias de opinión.

Luego consiguieron el respaldo del Centro de Extensión de la Universidad Católica del Maule (Extensión UCM), el Centro de Extensión de la Universidad de Talca; y el aporte en lo técnico de las productoras Unncut y Mirilla, más el naciente espacio “Galería 854” donde participa también Catalina Salazar. Y decisiva fue también una cuenta bancaria a la que se llamará a que se realicen los aportes.


POR LOS CENTROS Y POR LOS ARTISTAS

Para resumir los alcances de la problemática que buscan paliar, lo caracterizan como un esfuerzo de rescate más amplio que los espacios en sí. “Nuestro temor es que volvamos de la pandemia y no haya centros culturales donde generar programación. Y que retrocedamos todos estos años que ha costado levantar espacios, proyectos, infraestructura… La Juguera por ejemplo, tiene una tremenda infraestructura, y no es la idea perder todo”, explica Catalina.

Y profundiza a continuación: “El problema es de los centros culturales y de los artistas. Los artistas hoy están con el doble desafío de financiar sus espacios y financiarse. Por ejemplo, la UCM se la ha jugado por generar trabajo, y hay también esfuerzos desde el TRM en Talca; pero salvo esos apoyos muy puntuales ha habido poco más. El desafío finalmente en lograr que los centros culturales y también los artistas se mantengan, porque si ellos están preocupados de generar recursos para ellos tampoco van a poder aportar a los centros culturales”.

“Si levantamos los centros culturales, los artistas van a estar bien; porque muchos de los trabajos de estos artistas surgen a propósito de estos centros culturales. Entonces para mí no hay una separación. Los espacios dan vida a los artistas, y los artistas dan vida a los espacios”, finaliza.

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