Banco de Talca

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3 de agosto de 2020
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Señor Director:
En la sección Temas del pasado 2 de agosto, se publica un artículo del señor Hugo Villar Urrutia, quien, tras emitir diversos juicios en relación a Talca, se refiere al actual primer mandatario con la expresión “Y para colmo, en las elecciones presidenciales obtiene alta votación quien arrasara con el Banco de la ciudad en los años 80”.
Nos imaginamos que, para formular esta acusación, el señor Villar examinó detenidamente el expediente judicial originado de este episodio del Banco de Talca, que leyó la sentencia final de la Corte Suprema referida a esta causa y, analizados esos antecedentes razonadamente, efectúa la imputación que se cita.

Sobre el particular, si es de su interés, recomendamos respetuosamente la lectura de nuestros reportajes en Temas del 15 de agosto del 2009 y el 7 de octubre del 2017, donde están las fuentes documentales de este caso, como, de igual forma, tenemos las resoluciones judiciales finales de este proceso.

Estamos ciertos que el señor Intendente de la Región del Maule, representante del Primer Mandatario en la zona, hora oír su voz en este episodio, en defensa de la institución de la Presidencia y del honor de su alta investidura.

Lo saluda muy atentamente:

Jaime González Colville

2 Comentarios

  1. don Jaime ud es historiador,como tal no puede dejarse llevar por sus inclinaciones personales,el presidente por ese hecho fue declarado reo, huyo a la Serena a esconderse donde su tio obispo bernardino (QEPD) y despues fue rescatado por doña monica madariaga (eso lo supo todo el mundo y fue comentario obligado).-Incluso en la ultima campaña presidencial el senador Ossandon le dijo por la tele frente a el » no te declaron reo por lindo»Ahora, no fue juzgado por la falta de independencia de la justicia en dictadura . Puede que ud . no lo considere asi,pero todo eso fue publico

  2. La verdad judicial no necesariamente coincide con la realidad de los hechos, más aún en una época en que el procedimiento judicial penal era inquisitivo y con una etapa hermética y secreta, el denominado «sumario», en la que ni siquiera los abogados podían acceder materialmente al expediente. ¿Puede alguien afirmar con absoluta certeza que el ciento por ciento de las condenas y absoluciones bajo aquel sistema, donde la verdad judicial se establecía mediante un sistema probatorio aportado y juzgado por una sola y misma persona, el juez sustanciador de la causa, no podían acaso adolecer de errores? No lo creo. El historiador no puede ser un mero divulgador de sentencias que además se encuentran a un clic de distancia de cualquiera medianamente informado acerca de Web y sus sitios de interés. Si primara la verdad judicial, a la luz de los numerosos recurso de amparo rechazados por los tribunales de la república, no hubo detenidos ni desaparecidos en la proporción informada por el Informe Rettig, por citar casos contemporáneos como el que le roba el sueño al historiador. Triste etapa de nuestra historia cuando las más altas magistraturas parecían sacadas de un ópera bufa.
    Hitler y Stalin, que no fueron juzgados por los crímenes cometidos, deberían revolcarse en sus tumbas cada vez que alguien les imputa las atrocidades de que fueron autores.
    Esto no es práctica de teoría conspirativa y va más allá de lo más o menos simpático que pueda parecerle a uno el presidente.

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