Bajo caudal del río Mataquito obligó a detener producción de planta de celulosa

Arauco, empresa propietaria de la planta Licancel, anunció que los 240 trabajadores están abocados a ejecutar procesos de mantención de las instalaciones, pero igualmente se vieron obligados a suspender contratos con proveedores locales y regionales

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5 de enero de 2020
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La planta Licancel de Arauco tiene 25 años en la zona, constituyendo un importante foco productivo para la comuna de Licantén.

Desde el 20 de diciembre pasado que la planta de celulosa Licancel, de propiedad de la empresa Arauco, se encuentra sin generar producción y en proceso temporal de mantenimiento, debido a que el bajísimo caudal del río Mataquito no permite realizar captaciones de agua o descargas de residuos previamente tratados.

Así lo confirmó el subgerente de asuntos púbicos de Arauco, Nelson Bustos, al señalar que el río Mataquito presentó desde diciembre pasado un caudal extremadamente bajo. “El agua es un insumo fundamental y la baja en el caudal nos obligó a detener la producción de celulosa desde el 20 de diciembre a la fecha”, afirmó.

Según dijo, el agua que viene del río -y que se extrae según derechos legalmente establecidos- es “parte importante del proceso de tratamiento y no podemos operar en las actuales condiciones”. Datos extraoficiales indican que, a la fecha, el Mataquito presenta un caudal que no supera el 3%, esto es, el más bajo de su historia.

“HAY UNA EXTRACCIÓN”

Nelson Bustos aseveró que “sin agua la planta está muy complicada y eso nos mantiene con la producción detenida. Nosotros, lo que hemos detectado, es que, si bien el río tiene bajo caudal, igualmente hay agua más arriba de la planta. Utilizando drones de observación, hemos detectado extracciones con obras y motobombas”.

“Hay una extracción que puede ser legal o ilegal, es no lo sabemos, pero sí la situación actual del río afecta a quienes estamos aguas abajo, incluyendo a los agricultores, en la medida que esto no permite que el río fluya normal y pueda ser aprovechado por todos. Esta situación nos tiene muy preocupados y hemos tomado acciones”, indicó.

El alto ejecutivo de Arauco puso énfasis en señalar que han realizado denuncias ante las autoridades regionales de Dirección General de Aguas (DGA), dependiente del Ministerio de Obras Públicas (MOP), buscando que se fiscalice la situación que ocurre en el Mataquito y se tomen acciones que garanticen el acceso al agua.

“QUE SE FISCALICE”

Entre los antecedentes aportados, según Bustos, se cuentan imágenes tomadas con los drones de vigilancia respecto a las intervenciones existentes en el río. Precisó que “lo que buscamos es que se fiscalice y se defina cuáles son legales o ilegales”, facultad exclusiva que corresponde a las autoridades de la DGA.

Respecto al impacto que tiene la paralización temporal de la producción en la planta, Nelson Bustos dijo que se vieron obligados a suspender los suministros de proveedores locales, en especial, de aserraderos situados en comunas como Talca, Constitución y Licantén. “Hoy no podemos recibirlos porque no tiene sentido”, afirmó.

Y respecto a los 240 trabajadores directos de Arauco en la planta Licancel, por ahora están abocados a realizar mantenimiento de la planta. Según datos oficiales, la planta –de 25 años de trayectoria- produce al año 154 mil toneladas de celulosa Kraft y, a la vez, inyecta 6MWh al Sistema interconectado central.

“FALTA REGULACIÓN Y CONTROL”

Otro aspecto importante es que, en forma indirecta, Licancel da trabajo a 350 personas que se desempeñan en empresa que prestan servicios de apoyo, constituyendo un motor productivo de la zona. Dicha situación, sumado al impacto en la industria forestal, es lo que preocupa a la Corporación Chilena de la Madera (Corma).

El presidente regional del gremio, Leonardo Vergara, comentó que “cuando hay una baja de los caudales más allá de lo que debiera pasar, significa que en alguna parte se está produciendo una evacuación del afluente que no está controlado. Eso pareciera que es evidente, porque de repente el caudal disminuye y es por una intervención”.

“Allí evidentemente que falta una regulación y control. Sumado a esto hay una falta de manejo adecuado de la cuenca, pero también falta una estructura que permita garantizar mejor la disponibilidad de agua cuando es requerida, como ocurre en verano. Además, la inversión en infraestructura hídrica regional es muy deficitaria”, añadió.

PROVEEDORES PARALIZADOS

Consultado por el impacto que tendrá la situación de Licancel en la industria forestal, Vergara destacó que “tener una planta de celulosa detenida no tiene que ver solo co la producción, sino especialmente con toda la cadena productiva. Tenemos a 21 proveedores que están detenidos por la paralización de la planta”.

“La actividad productiva del bosque consume muchos servicios, entre ellos, el transporte. El tema es absolutamente relevante y hay que tomarlo con esa mirada, porque verdaderamente si hay un control desde el punto de vista de los consumos de agua, eso debiera ser parejo para todos. Esta planta no consume más agua que la requerida”, precisó.

Vergara puntualizó que también falta una mirada de largo plazo desde la autoridad pública, en cuanto a que se necesita infraestructura de acumulación de agua en todas las cuencas de la región. “La escasez hídrica no es algo nuevo. El punto es que nunca reaccionamos como país hasta cuando estamos con el problema encima”, dijo.

CONSTRUCCIÓN DE PISCINAS

El bajo caudal del río Mataquito no sólo afecta al quehacer industrial de una planta de celulosa, sino también a todo el sector productivo ligado a la agricultura. En este punto, el alcalde de Licantén, Marcelo Fernández, comentó que hace pocos días acudió a terreno para visualizar este fenómeno en compañía de autoridades.

Entre ellas, se contaba a Agricultura, la propia DGA y la Comisión Nacional de Riego (CNR). “Primero nos reunimos y, luego, fuimos a ver lo que está pasando en algunos predios agrícolas, para coordinar medidas urgentes que vamos a respaldar como municipalidad, porque las ideas surgieron de la propia gente”.

“Vamos a construir piscinas en los predios para generar la opción de que los agricultores tengan agua dulce para regar, porque con la baja del río, el recurso que viene del río se saliniza. Para ello, acordamos que se deben inscribir en el municipio. La falta de agua es un tema que está golpeando al sector público y privado”, sostuvo.

COMPROMISO EN TERRENO

Marcelo Fernández dijo que, en la ocasión, hubo un compromiso de las autoridades regionales de la DGA en cuanto a que “si bien tienen muy pocos fiscalizadores, igualmente van a hacer un esfuerzo para controlar todos aquellos lugares irregulares donde se está captando el agua. Viene una revisión muy importante”.

“Además, tenemos que ponernos todos a trabajar en conjunto para enfrentar el problema de la escasez de agua. La idea de construir los pozos surgió de los propios agricultores y queremos seguir trabajando con ellos, en terreno, para gestionar soluciones. Pero también debemos comenzar una campaña de sensibilización”, indicó.

El alcalde subrayó que “la emergencia es cómo proveemos de agua a los agricultores”. Un dato relevante es que, actualmente, la Región del Maule se encuentra bajo el decreto de emergencia por escasez hídrica, donde se autoriza nombrar interventores en las cuencas a petición de los propios usuarios de derechos de agua.

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