Avance histórico para la inclusión

Todas estas garantías permiten –finalmente- el libre desarrollo de una persona, conforme su identidad y expresión de género, permitiendo su realización individual, en los más variados ámbitos

publicado por

Avatar
28 de diciembre de 2019
28

A partir de este viernes, comenzó la vigencia de la ley de identidad de género, una normativa que tuvo una compleja tramitación y que terminó con su aprobación en el Congreso, con un paso importante a favor de la inclusión que permite a las personas hacerse reconocer por la justicia en los términos que lo indica su conciencia.

De hecho, la identidad de género es justamente la convicción personal e interna de ser hombre o mujer, tal como la persona se percibe a sí misma, lo cual puede o no corresponder con el sexo y nombre que figura en el acta de inscripción del nacimiento. Es decir, es la decisión libre y autónoma que adopta alguien respecto a sí mismo.

La Biblioteca del Congreso Nacional, en su sitio web, cuenta con una detallada guía para comprender esta normativa y hacer uso de los derechos que otorga a las personas. Allí se indica que el derecho a la identidad de género consiste en la facultad de toda persona de solicitar la rectificación de su nombre y sexo registral.

Otro aspecto relevante es que, para acogerse a esta normativa, las personas no necesitan realizarse operaciones o intervenciones quirúrgicas a sus cuerpos. Muy por el contrario, la ley excluye cualquier tipo de modificación de la apariencia como requisito, aunque las personas son libres de acogerse a estos tratamientos.
En todo caso, una vez acogida la solicitud y tramitada la sentencia judicial a firme en el Servicio de Registro Civil, se debe practicar las modificaciones y subinscripciones pertinentes en la partida de nacimiento, emitiendo los nuevos documentos identificatorios. Es decir, el cambio es retroactivo a favor del solicitante.

Una vez efectuada la rectificación, la persona tiene derecho a ser reconocida e identificada conforme a dicha identidad de género. Asimismo, las imágenes, fotografías, soportes digitales, datos informáticos o cualquier otro instrumento con los que figure en los registros oficiales deberán ser coincidentes con la nueva identidad.
Un segundo aspecto importante es el reconocimiento y protección e la identidad o expresión de género. Se trata de la manifestación externa del género de la persona, la cual puede incluir modos de hablar o vestir, modificaciones corporales o formas de comportamiento e interacción social, entre otros aspectos relevantes.

Todas estas garantías permiten –finalmente- el libre desarrollo de una persona, conforme su identidad y expresión de género, permitiendo su realización individual, en los más variados ámbitos, así como también que la nueva identidad sea reconocida en todo aspecto de la vida, ya sea educacional, laboral y familiar.

Es decir, quienes se acogen a esta normativa pueden mirar de frente a cualquier otra persona, sin temor a ser discriminado u obligado a que se le identifique con un nombre o sexo que no ha elegido libremente. El cumplimiento de este derecho asegura a las personas que su libertad se vuelve respetada socialmente.

Se agrega que todo el procedimiento administrativo y judicial es reservado y considerado como información sensible, evitando así que se estigmatice a sus beneficiarios. La nueva ley viene, de esta forma, a saldar una deuda histórica y pone a Chile en un sitial relevante, en el respeto, preservación y difusión de los derechos humanos.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here