Arbolado urbano

Señor Director:
Hace unos días, al pasar por las obras de ampliación de la Avenida Lircay en Talca, observé los árboles recién plantados en los bandejones centrales y veredas y pude constatar que la gran mayoría de ellos correspondían a especies exóticas de hoja caduca, probablemente, liquidámbares, tuliperos y crespones, ya sin hojas todos.
Y es en este último punto en el cual me quiero detener.

No deja de llamar la atención que llevemos décadas plantando las mismas especies tanto en proyectos inmobiliarios como en los de vialidad; una suerte de monotonía que ha terminado con ciudades como Talca con apenas unas pocas especies caducas foráneas como protagonistas de su paisaje urbano, algo no muy distinto a lo que ocurre en el resto de Chile. Pero eso no es todo: si insistimos en plantar principalmente árboles caducos en la urbe ¿cómo oxigenamos ciudades contaminadas e irrespirables como la nuestra en otoño e invierno, cuando no tenemos hojas para hacerlo? ¿Y dónde queda el verde urbano en esta época? ¿Debe desaparecer?
Las respuestas a estas preguntas y a cómo podemos entregar mayor diversidad al arbolado urbano, siempre ha estado más cerca de lo que creemos: la flora nativa de nuestra zona central se caracteriza por tener una gran variedad de árboles, arbustos y plantas de hoja perenne, adaptados de por sí a nuestro clima mediterráneo de inviernos fríos y lluviosos y veranos secos y cálidos. Poseen, además, colores y aromas diversos que permiten generar paisajes a “gusto de consumidor” durante todo el año, y que también son fuente de atracción para aves, insectos y otros seres vivos.

¿Por qué no aprovechar entonces nuestra flora autóctona para hacer ciudad y derribar ese mito del paisajismo antiguo, el cual dice que con los árboles nativos no se puede, que no se adaptan, que son lentos para crecer? ¿Por qué no compensar, por otra parte, a nuestro territorio por el paisaje original que tuvimos que eliminar para establecer la actividad agrícola y posterior urbanización?
¿Por qué no hacerlo? ¿O el barrer hojas y destapar alcantarillas en invierno es una actividad demasiado buena como para no repensar el arbolado urbano? Revaloricemos nuestro patrimonio nativo en la ciudad. De hecho, lo necesitamos.

Carlos Arriagada
Ingeniero Agrónomo
Parque Nativo Bicentenario

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