Apoderados pernoctan afuera de colegios con la esperanza de matricular a sus hijos

Padres, abuelos y hasta los mismos estudiantes no se mueven de sus puestos, para a primera hora de la mañana de este lunes poder asegurar un cupo. El motivo por el que acampan es que desean escoger el colegio donde estudiarán sus hijos

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30 de diciembre de 2019
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“Cansancio” y “humillación” fueron las palabras con las que los apoderados a las afueras del Salesiano, definieron la travesía por la que pasaron durante tres días.

Carmen Aldana aguardaba en una silla junto a algunos artículos para acampar improvisadamente a las afueras del Colegio Salesianos. El anhelo, fue que las horas corrieran rápidamente para hoy lunes poder inscribir a su nieto en dicho recinto educativo en primero medio. El caso de ella, como el de muchos más, es que el Sistema de Admisión Escolar, conocido como SAE, les dejó sin cupo donde postularon o peor aún, les envió a recintos educativos lejos de donde viven.

Pero el caso de Carmen no es el único. Como ella, otros más aguardan –desde el jueves incluso- en largas filas. Soportan el inclemente sol junto a las altas temperaturas, el frío de la noche, la inseguridad de las calles cuando no hay mucha circulación y todas las calamidades de estar a la intemperie. Aunque reconocen que algunas personas les critican porque no aceptan los colegios donde quedaron sus hijos, se valen de la firme convicción de que se trata del futuro de ellos y por ello, aguantarán lo que sea.

El caso es que no hay nada asegurado, por ahora. Según se pudo conocer, los colegios abrirán una lista de espera hasta que existan vacantes. Si bien la mayoría de apoderados que pernoctaron desde hace varios días aseguraron que sus hijos tenían promedios sobre seis, este sistema cuya bandera es la inclusión, establece que los recintos educacionales no deberán exigir antecedentes de ningún tipo a las familias, ni entrevistas personales y tampoco pruebas académicas.

“Con la esperanza de tener ese cupo para que mi nieto pueda estudiar en un buen colegio, porque esto es terrible, es una humillación estar aquí. Pero hay que hacerlo. Anímicamente estamos mal, corriendo peligro, frío, calor, hambre y así mantenernos hasta hoy lunes en la mañana que desde las 8.00 horas en adelante empezarán a atender”, dijo Aldana, quien relevaba a su hija mientras descansaba.

“DISCRIMINATORIO”
Unas calles más allá, en el Liceo Santa Teresita de Talca, una lista de once apoderados también aguardaba con mucho cansancio hasta que el colegio abra sus puertas este lunes. Los padres tienen la esperanza de que sus hijos cursen primero medio, cuarto medio y octavo básico respectivamente en el colegio. Como los demás apoderados, sus hijas fueron seleccionadas en colegios bastante alejados de donde viven.

“El sistema es discriminatorio. Quisieron lograr igualdad, pero para nosotros es discriminatorio. Primero se hablaba de que se iba a dar a los niños prioritarios, lo que está bien. Después dijeron que era por mérito y por mérito ninguno, porque todos los apoderados que estamos los niños son sobre seis. ¿El mérito dónde está?”, sostuvo Ana Leiva, que acampaba a las afueras de la sede desde el pasado jueves.

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