Año crucial

Que este 2020 es un año crucial para el destino del país, es un hecho. La ruta constitucional liderada por gran parte del espectro político institucional, así como también, la agenda social que de seguro será lo más urgente para los chilenos y chilenas, serán aquellas noticias que coparán la agenda pública del país. Y es que, en primer término, el país tendrá que elegir si quiere o no dotarse de una nueva Carta Fundamental, discutiendo el tema con la acuciosidad que ello requiere, alejado de eslóganes que hemos escuchado por estos días. Y es que más allá de la vergüenza que pueda sentir el mundo de la centro izquierda, arrodillada culturalmente por los promotores de la nueva izquierda juvenil, habrá que defender con fuerza aquellos principios y elementos que sí han dado resultado con los años, y que fueron claves para la transición democrática de los 90, y es que si bien es cierto, quien escribe también comparte y entiende la crítica al origen del texto constitucional de 1980, pretender evaluar la actual Constitución bajo esos mismos parámetros de inicio, supone no querer abrir los ojos de todo lo que ocurrió en democracia, con sus múltiples modificaciones en la enorme mayoría de su articulado, alejándola de elementos autoritarios que efectivamente en algún minuto sí contó.

La franja televisiva desde el mes de marzo, la votación en el plebiscito de abril, la pregunta sobre el mecanismo en caso de querer caminar hacia una nueva norma fundamental, o la elección de Delegados constituyentes, Gobernadores regionales, Alcaldes y Concejales de fines de octubre, convertirá al 2020 en una época liderada por los comicios, la discusión política y ojalá, la reflexión sobre las ideas que supuestamente, debe tener este «nuevo Chile».

Todo lo anteriormente descrito, supone algunos desafíos. Por ejemplo, el hecho de cuidar nuestro lenguaje, tanto la ciudadanía como el mundo político. Resultan inaceptables, en este sentido, declaraciones como las del Senador Quintana o del Presidente del PPD, Heraldo Muñoz, en el sentido de qué es lo que ocurriría ante una eventual victoria del rechazo a la nueva Constitución en abril. La democracia no supone resultados preconcebidos, sino, el respeto irrestricto por la voluntad popular expresada en las urnas. Es el pueblo de Chile el que tiene que evaluar la eventual urgencia constitucional que tendría la Nación, así como también, ponderarlo con lo relevante que resulta avanzar en temáticas sociales, que no necesariamente tienen que ver o gozan de elementos para ser llevados a la práctica en una Carta Magna. En ese sentido, esperemos también, se le pueda dar celeridad a aristas que muchas veces no copan el interés de la clase política, pero que son especialmente importantes hacia el futuro y para el día a día de los chilenos y chilenas, como es el de hacer, entre otras cosas, un estado más eficiente y liviano.

Volviendo al show de personeros de la «Nueva Mayoría» en lo que respecta a atemorizar con resultados futuros, no conduce a buenas cosas, y significa no entender genuinamente el valor de la democracia y de lo que está en disputa.

La defensa de la democracia como sistema, el rol de los Derechos Humanos, o el derecho fundamental a la libre expresión, son también otros pilares de un Chile atosigado por las «funas», y condenas morales a quien ose pensar distinto. En el siglo de la Ilustración, ya se hablaba del compromiso que se debía mantener por el derecho a decir lo que se piensa, aunque sea particularmente contrario a lo que uno profesa. Eso es saber aceptarse, vivir en comunidad, respetarse, y amarse como prójimo.

Este 2020 no es un año cualquiera. Contribuyamos con responsabilidad y criterio a su desarrollo, que depende de las acciones de usted en el día a día. Vamos Chile.

Ervin Castillo Arancibia
Abogado

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