Amor, gratitud y cuidado hacia otros en las obras de dos artistas maulinos

Gustavo Salazar (Salazart) pintó un mural para los trabajadores de la salud; en tanto Aníbal Vera donó a los padres de Catita, la niña talquina que falleció esperando un transplante de médula, un cuadro con su imagen.

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5 de junio de 2020
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El mural de Gustavo Salazar en el Hospital de Talca viene a entregar un justo homenaje a los trabajadores de la salud.

Que el arte sana no hay duda. Innumerables experiencias lo han comprobado, desde las intervenciones de Patch Adams con elementos del circo en niños enfermos, hasta la música que muchas veces ayuda a levantar el ánimo.
Es por ello que en este tiempo tan difícil resaltan las acciones desinteresadas de artistas que buscan precisamente aportar a hacer un poco más llevadera la a veces dura cotidianeidad. Es lo que han hecho recientemente dos artistas visuales maulinos que, en distintas circunstancias y contextos, han realizado obras que curan el alma.

MANOS QUE CUIDAN
La poderosa imagen de una mano que toma a la otra en un gesto denota cuidado y acompañamiento es el centro del mural que Gustavo Salazar –conocido como Salazart en el mundo artístico- realizó para los funcionarios del hospital regional de Talca.

Todo comenzó cuando el presidente de la asociación de enfermeros lo contactó por redes sociales, y le contó de la problemática que se vive internamente, con los trabajadores de la salud sometidos a una gran presión producto del Coronavirus.
Este conocido muralista (ver recuadro) no dudó en entregar su arte como un gesto solidario. De esta forma, llegaron a un acuerdo en que desde los trabajadores se aportaría con los materiales para desarrollar la obra, y él pondría su talento sin nada a cambio.

El resultado fue esta obra en gran formato que quedará en el interior de este edificio. Sobre el significado que el autor quiso imprimir, Gustavo detalla: “quise transmitir que el espectador se ponga en la postura de ser un paciente. Si te paras en frente del cuadro da la sensación de que tú estás ahí, y que la mano sería tu mano. Esa es como la idea. Eso es lo que yo vería si estuviera en esas condiciones. LO que vería sería una enfermera que pese a todo lo que está pasando está ahí tendiéndome su mano diciéndome ‘dale, tranquilo, estoy aquí, no te dejo solo”’.
“Por otro lado –continúa- la enfermera lleva un paño o bandera en el cuello y sobre el hombro, que representa el peso de llevar todo lo que es una pandemia a nivel nacional. Es decir que ellos en este momento están llevando el peso de todo un país, y aún así están trabajando arduamente. Y en su cara hay colores fuertes que representan su energía”.

En tanto desde el hospital, el director (s), doctor Patricio Ibáñez comentó que “es una muy bonita imagen y muy bien lograda (…) esto viene a estimular y mejorar el estado anímico de todos los que acá estamos diariamente trabajando”.
Gustavo Salazar -quien para realizar la obra debió introducirse y llegar hasta las salas UCI- comenta que posterior a la realización de la misma ha recibido sólo buenos comentarios de parte de trabajadores del hospital por redes sociales.
“Me han dicho que se sienten reflejados. Creo que eso es lo más importante”, comentó al respecto, satisfecho del justo homenaje que a través de esta imagen se hace a este esforzado colectivo de trabajadores.

PARA RECORDAR A CATITA
Aunque no está seguro del por qué, el pintor Aníbal Vera cuenta que en los últimos meses ha tenido más trabajo. Aventura como posibles explicaciones el que tras varios años de trabajo, se esté haciendo más conocido en el medio local, y también que la pandemia podría estar motivando a muchas personas a renovar sus espacios, y en ese contexto, a buscar sus cuadros.

Agradecido de cualquier modo, decidió donar un cuadro como forma de expresar este sentimiento. “Pensaba ‘cómo poder devolverle la mano a la gente que siempre comparte mis cuadros, que hace comentarios’”, comenta Aníbal.
Fue así que dio a conocer a través de un grupo de trueque donde participa en Facebook, y donde es evidente que hay muchas personas que están en dificultades producto de la pandemia, que regalaría uno de sus cuadros a alguien que realmente lo necesitara.

Aunque recibió muchas historias, varias de ellas tristes, lo conmovió en particular el mensaje de Veisa Montesino, madre de Catalina Pérez, más conocida como “Catita”, la niña que movilizó a todo Talca hace unos meses cuando se hizo público que necesitaba un donante de médula producto de una compleja enfermedad. Como es sabido, lamentablemente ese donante nunca llegó, y Catita falleció el 3 de marzo pasado.

“Creo que escogí ese caso más que nada porque me tocó bien a fondo, porque soy papá de una niña, y mi hija también estuvo hospitalizada, estuvo en la UCI, se tuvo que operar del corazón. También sé lo que se siente tener un hijo enfermo, entonces empaticé con la mamá de Catita”, comenta Aníbal.
El cuadro que muestra a la niña acompañada de sus seres queridos le fue entregado a la familia hace algunos días. “Además decidí pintar un colibrí en el cuadro como un símbolo de que Catita siempre está con sus papás, que siempre va a estar presente”, dice el artista finalmente.

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