Allamand: Doble estándar

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12 de marzo de 2020
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Así esbozó, al mentado político, nuestro Premio Nacional de Humanidades, Agustín Squella.
Por cierto, aquellos que siempre han apoyado la dictadura y sus secuelas, “son y seguirán siendo lo que son”: perjudiciales para un notable segmento de chilenos y chilenas convencidos de la necesaria dignidad en cada representante de nuestra República.

Pues, ¿Puede dignificar una persona que carece de dignidad?
Sabemos que es hasta una fijación patológica, el no cambiar a veces de opinión, o de idea. Empero, también es funesto modificar ambas por un utilitarista beneficio propio.

Veamos. Después de la derrota infringida a Allamand por el UDI Bombal -apoyado por los “poderes fácticos”-, el fracasado candidato insinuó una “Travesía por el Desierto”.

Se esperaba que de ella surgiera un político positivamente nuevo, o reimpulsando esa derecha moderna que pregonó. Dio muestra para creer ello: se dedicó a la vida universitaria donde le conocí en la Adolfo Ibáñez; realizó entrevistas interesantes sobre su experiencia; hasta escribió un libro de ello… Lamentablemente, su naturaleza fue más fuerte. Se embeleso con sus victimarios, quienes le utilizan a cambio de un cupo senatorial sin competidor… Se les sometió, incluso sin exigir su derecho a ser “el” candidato presidencial ante la renuncia de su competidor Longueira, al que había catalogado de “pungueira”; fue reemplazado por Matthei. Se cautivó de la más ultra conservadora UDI, hija de un ministro de Pinochet…

¿Se trata de un converso?
Allamand, ya no es el joven que escribió una especie de novela algo autobiográfica, en 1974, en que, al decir de Genaro Arriagada: “recrea protestas callejeras contra la UP que hace que las protestas estudiantiles parezcan un juego de niños”. Empero, podrían parecerse más a los grupos fascistas que fabrican “escudos” en la sede comunal de la UDI, recién sabido hace dos días.

Sí. Es el mismo Allamand, al que hoy le escandaliza el clamor en la Plaza Dignidad. Antes dijo que no le “simpatizaba” Pinochet, pero sus fotos con él lo desmienten. Enfrentó a la UDI anacrónica, y hoy se enyuga resignadamente.

Es un tipo desgastado por tanto “camaleonismo”, convencido que es una estrategia ingeniosa… Empero, demuestra ser un “chambón” que suele generar pena o desprecio aún en no pocos ciudadanos de esa derecha democrática que verdaderamente ama nuestra Republica.
Allamand atacó a Blumel, por ser “blando”; quizás para que la UDI recupere ese ministerio. ¿Aspira acaso que lo apoye, en lugar de Lavín?

El Premio Nacional de Humanidades, Agustín Squella, criticó así la nueva “voltereta” de Allamand por pasar del Apruebo al Rechazo, en cuestión de 15 días: “para tratar de sacar ventaja, (…) de cara al único plebiscito constitucional de verdad que va a tener Chile en más de 200 años como independiente…” “usan la violencia para beneficio propio”, dado que están pensando «en sus propias candidaturas presidenciales».

¿Tiene Allamand credibilidad política? ¿Merece Chile sujetos de tal calaña?

Jorge Navarrete Bustamante
Magister en Políticas Publicas
Universidad Adolfo Ibáñez

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