Alerta de crecidas del río Maule

Quien ordena la apertura de las compuertas lo hace bajo el supuesto que, en todo el trayecto del río, no hay nadie en las aguas.

La dramática e irreparable muerte de un niño de 11 años, en circunstancias que junto a su familia pasaba una tarde de recreación en las aguas del río Maule, a la altura del kilómetro 132 de la ruta internacional Pehuenche, será investigada tanto por la justicia penal como por la vía administrativa, para aclarar responsabilidades.

Ocurre que, justo en los momentos en que los dos niños estaban al medio del afluente, se registró una crecida de grandes dimensiones, por cuanto se ejecutó la apertura de las compuertas de Laguna del Maule, embalse que administra la Dirección de Obras Hidráulicas, institución dependiente del Ministerio de Obras Públicas (MOP).

Las compuertas se abren a petición de la Junta de Vigilancia del Río Maule, en representación de comunidades de agua y canalistas, para fines de riego agrícola durante la temporada de verano. Lo que se desconoce y deberá ser aclarado es por qué se libera agua a plena luz del día y no en las noches, que es cuando se riegan los campos.

Otro asunto importante es, por lo tanto, quién y con qué poderes autoriza la apertura de las compuertas, en el entendido que previamente se debe chequear –si se realiza durante el día- que no haya nadie en toda la extensión del río Maule, es decir, desde su origen en Laguna del Maule hasta llegar al lago Colbún.

Se trata de un requisito ineludible y que, en la práctica, es casi imposible de chequear, debido a la extensión del río. Por ello, quien ordena la apertura de las compuertas lo hace bajo el supuesto que, en todo el trayecto del río, no hay nadie en las aguas, porque supuestamente está advertido que en cualquier momento el río puede crecer.

Ello, además, supone que en todo lo largo del río existe señalización advirtiendo el riesgo y, también, que a través de sistemas tecnológicos se generan alarmas audibles, al igual como ocurre actualmente con los mecanismos de alarma de tsunami, los cuales están distribuidos en todas las zonas residenciales del borde costero.

A esto se agrega que, para evitar que alguien igualmente se exponga al riesgo, el río debe tener algún tipo de cierre perimetral. Lo mismo ocurre en los cruces ferroviarios, donde existen alarmas que se activan en forma automática cada vez que viene el tren, sumado a la presencia de banderilleros en algunos puntos.

Es decir, existen numerosas alternativas probadas de que se pueden prevenir tragedias de esta naturaleza, por lo cual, es difícil pensar en alguna excusa. Lo otro es que, si es que existen los protocolos para la apertura de las compuertas, no estén actualizados a la disponibilidad de tecnología para cumplir esas funciones.

Todo ello será investigado por la fiscalía, en materia penal; y por sumario administrativo, instruido por orden del MOP. En ambas instancias, se deberá aclarar si existen o no los protocolos y, además, si están actualizados y se cumplen adecuadamente, pensando en las consecuencias para turistas que están en el río.

Lo relevante es que, por el momento y mientras se adoptan medidas de largo plazo, se instalen señaléticas adecuadas para que la gente se abstenga de exponerse al riesgo. Todo ello, mientras las investigaciones avanzan y, en paralelo, se adoptan acciones concretas que puedan proteger a las personas y evitar futuras tragedias.

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