Al rescate de los restos del patriota tenino Francisco Villota

El nuevo templo edificado alrededor de 1880 (según ficha N° 192 de CMN) podría desaparecer luego del incendio. Comunidades están preocupadas por la posibilidad de que el recinto sea limpiado con retroexcavadoras y el obispado determine otro destino para el otrora Monumento Histórico Nacional. Por Jorge Uribe Ghigliotto. Secretario Soc. Chilena de Historia y Geografía, Filial Curicó

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17 de febrero de 2020
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Iglesia San Francisco de Curicó, luego del incendio en 2019.

El Curicó de 2019, para alguien que lo observa por más de sesenta años, más parece hoy el Curicó de película futurista postbatalla final de las naciones. Esto porque bancos, tiendas del retail, juzgados y simples negocios parroquianos, quedaron bajo latas y placas de OSB de protección contra el vandalismo que ocasionó, según lo denominó Gabriel Salazar, el “Reventón Social de Octubre”. Párrafo aparte corresponde a la Iglesia San Francisco, a la que el incendio abatió sus naves luego que el terremoto del 27F la cañoneara primero, sin achacarle los otros incendios en los peajes y demás lugares que ocurrieron.

Ahora que el proyecto del CORE varía sustancialmente –recuerde que se había aprobado una remodelación con fondos regionales a la que la consultora Claudio Navarrete Arqtos. y Cia Ltda., se adjudicó los planos para el emplazamiento, cuadro de superficies de obras nuevas, demoliciones y cercos, de los cuales tengo copia que gentilmente me hiciera llegar-, el edificio de la Orden Franciscana en comodato con el Obispado de Talca, tiene destino incierto. Muchos temen lo peor, que desaparezca definitivamente, aunque está catalogado como Monumento Histórico Nacional según Decreto Supremo N° 1107, de 23/10/1986.

Pero, correspondiente a esto, ¿qué secretos encierra la Iglesia San Francisco que aún desconocen algunos curicanos y maulinos? ¿Qué providencias deben tomarse antes que desaparezca del todo? Primero, lo de sus secretos.

‘QUE LA TIERRA TE SEA LIGERA…’
Bajo el altar se encuentran los huesos y cenizas de muchos destacados curicanos de antaño, cuando no existían los cementerios y los pudientes pedían sepultación en iglesias. Interesa enormemente el rescate de los restos del patriota tenino Francisco Villota, mano derecha de Manuel Rodríguez en Curicó, quien asaltó la villa en la noche del 24 de enero de 1817. Sus restos están bajo ese altar y aún no es posible determinar exactamente sus huesos, porque antes las distancias se medían con varas y hoy con metros. Pero, de que está allí, está.

No hay que confundir esto con lo que hizo el Club de Leones de Curicó para el Bicentenario, donde trasladó a la Iglesia Matriz tierra de la Iglesia San Francisco simbolizando el respeto y admiración que la comunidad le tiene, como lo dice el Círculo Cien Águilas de Curicó, a nuestro mejor sable en la Independencia de Chile.

OTROS AÚN EN LA OSCURIDAD
Pero, no es todo. En una bóveda bajo el mismo altar en el costado oriente, estarían los restos de soldados curicanos que estuvieron en la Guerra del Pacífico. Esto lo sabía el Hijo Ilustre de Curicó Patricio de los Reyes Ibarra, con quien estuve sobre esa bóveda con algunos arquitectos curicanos, cuando la Municipalidad de Teno quería exhumar los restos de Villota. No sabemos quiénes son estos. Pero, de que son importantes lo son, por algo están allí. He buscado antecedentes en la Orden Franciscana en Santiago, pero no he tenido el éxito que anhelo. De momento, quiero editar mi libro terminado (ensayo de más de 200 páginas) sobre Villota: “Francisco Villota, el Héroe de Teno en la Independencia de Chile”, que revela nuevos antecedentes sobre el osado patriota.

En conversaciones que tuve con el Consejo de Monumentos Nacionales en Santiago y con la Facultad de Ciencias Sociales y el Departamento de Antropología de la Universidad de Chile en 2013, había anuencia a exhumar los restos de Francisco Villota, también voluntad para lo mismo del anterior obispo de Talca. Solo pide el Consejo de Monumentos Nacionales que haya una cripta para el traslado de los restos de Villota y no queden estos volando, es decir un traslado de tumba a tumba. Antropólogos especializados de esa universidad harían ese traslado.

¿Por qué no lo hacemos? La Municipalidad de Teno siempre ha dicho que en la Plaza de Armas de esa ciudad hay un sitio para la cripta de Villota junto a su monumento. Los descendientes actuales de Villota firmaron un compromiso con ese municipio autorizando la exhumación y el traslado. ¿Es el momento para ello? O ¿dejaremos los asuntos, tal como dice René León Echaiz que identifica a Villota como el ‘guerrillero olvidado’?

No olvidemos que el Liceo en España fue destruido por el fuego hace algunos años y reconstruido íntegramente, según los mismos planos. Algo similar le ocurrirá a la Iglesia de Notre Dame en París, también afectada por incendio. Nuestro templo curicano puede y debe resistir los avatares del destino y de la desidia humana.

Creo que a las municipalidades de Curicó y Teno corresponde volver a la carga, insistir en lo que el Club de Leones inició (incluso reeditó el libro de León Echaiz sobre Villota para el Bicentenario mereciendo felicitaciones) y que no se debe interrumpir. Sobre la Iglesia de San Francisco, antes que lleguen las retroexcavadoras, hay que sentarse y decidir qué queremos hacer con los restos de nuestros héroes y… también con el edificio.

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