Adultos mayores comparten sus historias en pandemia

Son parte de la población de riesgo por lo que deben mantener cuarentena para prevenir contagios, sin embargo, este el confinamiento ha traído diversas consecuencias negativas para este grupo etario

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10 de agosto de 2020
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Hermosina Araya y su hija Ana González.

“Compro revistas y juego a las sopas de letras, también tengo un computador y ahí juego un rato, así paso el tiempo, a veces se me olvida un poquito lo que está pasando”, comentó Silvia Vargas quien tiene 88 años y nunca se imaginó vivir en una pandemia mundial.

El 15 de mayo se informó que todos los adultos mayores de 75 años debían realizar cuarentena obligatoria en sus hogares para prevenir el contagio, ya que eran parte de la población de riesgo. Hace un par de semanas pudieron volver a las calles con un horario restringido.


BRECHA TECNOLÓGICA

Durante este tiempo, para muchos, la tecnología ha sido la única forma de mantener contacto con familiares y seres queridos, sin embargo, aquellas personas que no se manejan bien con las aplicaciones de mensajería o de videoconferencias se han sentido más solos, extrañan los abrazos, las visitas y las actividades que estaban acostumbrados a hacer, así lo describe Silvia, “para mí ha sido muy difícil, empezando por el encierro”.

“Yo lo he pasado muy mal esta temporada, vivo solo con una hija y el resto de mi familia vive en Santiago, mi hermana se contagió y ahora tengo a un sobrino con el virus. Ha sido una angustia constante, a veces ando llorando sola, tengo pena por la gente que ha fallecido, por la gente que ha quedado sin trabajo, todo eso da pena”, agregó.

CONSECUENCIAS FÍSICAS Y MENTALES
Además, el encierro prolongado tiene consecuencias físicas y mentales graves para este grupo etario, y esto Silvia ya lo ha vivenciado, “el otro día que salí a cobrar la pensión, le pedí a mi hija que camináramos un poquito por el centro para estirar las piernas y tomar un poquito de aire, pero cuando volví a la casa tenía un dolor terrible en la cintura, y mi hija me dijo que era porque no había salido hace mucho tiempo”.

Asimismo, señaló que extraña mucho ir a las clases de gimnasia, donde participaba junto a otras amigas tres veces a la semana, pero que por la pandemia se tuvo que suspender.

Por su parte, Hermosina Araya, quien cumple 89 años el próximo lunes, tuvo que dejar su casa en San Clemente porque todas las personas con las que convivía se contagiaron de Covid-19, y ese lugar dejó de ser un espacio seguro para ella. Allá vivía con su hija, su nieta y su bisnieta, a los cuales se tuvo que apartar para cuidar de su salud.

Hace más de un mes que tomó sus maletas y se fue a vivir con su hija Ana González en Talca. Hermosina cuenta que, “durante este tiempo me he sentido muy bien porque mi hija me regalonea harto, además, acá tengo un ventanal grande donde paso copuchenteando para afuera todo el día, pero a veces igual quiero volver a mi casa”.

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