Adaptan proceso educativo en las cárceles de la región por la pandemia

A través de guías impresas los privados de libertad reciben el contenido curricular. De momento, ninguno ha abandonado la educación, pese a que no está siendo considerada en la ficha de conducta.

El material es distribuido en carros a los internos.

La suspensión de clases presenciales en todo el país que rige desde marzo también aplica para los colegios que funcionan dentro de las cárceles, que pertenecen a la red de establecimientos municipales. Aun así, el proceso educativo ha continuado con adaptaciones.

Semanalmente, los coordinadores educacionales de Gendarmería se encargan de distribuir guías impresas a los internos que nivelan estudios en cada Centro de Cumplimiento Penitenciario (CCP), Centro de Educación y Trabajo (CET) y Centro Penitenciario Femenino (CPE).

“Empezamos a ver que había que ver la forma de que nuestros usuarios del sistema no perdieran el año escolar; así es que nos coordinamos con Gendarmería nacional, departamentos de educación comunal y con los directores de las escuelas penales, quienes, a su vez, se organizaron con sus equipos docentes. El resultado fue la elaboración de guías de auto aprendizaje”, detalló la coordinadora regional de educación de Gendarmería, Gabriela Andaur.

La estrategia aplicada hasta ahora en los recintos penitenciarios del Maule, tal como lo definió la jefa de la Unidad Técnica Pedagógica (UTP) del Liceo Aulas de Esperanza, Maricel González, está enfocada en facilitar el autoaprendizaje de los estudiantes y fomentar habilidades como la comprensión lectora y la resolución de problemas.

Para resolver dudas, los alumnos pueden recurrir dos o tres veces por semana al director de la escuela que acude al recinto penitenciario, como es el caso de la cárcel de Curicó, donde funciona la Escuela Capellán José Luis López, o se comunican por correo electrónico -bajo supervisión- con el docente del establecimiento.

AJUSTES
Debido a esta metodología de enseñanza a distancia impuesta por la pandemia, los equipos docentes también han tenido que hacer algunos cambios en las condiciones en las que se realiza el proceso educativo, como ajustes curriculares y calendario.

“Dentro de la escuela tenemos un plan de trabajo, el cual tenemos que desarrollar sí o sí. Obviamente, en este caso hemos hecho algunos ajustes curriculares para poder sacar aquellos objetivos más importantes, sin desmerecer el resto del currículo”, explicó el director del colegio de la cárcel de Curicó, Ramón Álvarez.

Las fechas de entrega de los trabajos también ha variado. Al menos en el centro penitenciario de Curicó avanzan de acuerdo al propio ritmo de los internos.

Desde la dirección regional de Gendarmería explicaron que, de momento, lo importante es que los estudiantes reciban los contenidos, pero sin ser evaluados con calificaciones.

Tampoco se está considerando la educación como un factor en la ficha de conducta de los reos que cursan estudios como era habitual.

DIFICULTADES
Por tratarse de una modalidad que debieron adoptar de manera repentina, la educación a distancia ha traído también algunos inconvenientes.

“Ha sido una experiencia no exenta de dificultades, debido a que es un escenario totalmente distinto a lo que estábamos acostumbrados. La primera etapa fue la más compleja, pues tuvimos que adaptarnos a las circunstancias para realizar nuestro trabajo pedagógico”, reconoció la jefa de la UTP del Liceo Aulas de Esperanza.

Asignaturas como Matemática e Inglés son para los internos las más difíciles de entender mediante las guías.

Más allá de los contenidos, otro desafío para los docentes ha sido lidiar con la desmotivación y el estrés de los alumnos. En ese sentido la intervención del equipo de convivencia ha sido fundamental, recalcó González.

“(Ellos) Se han esmerado en generar espacios de apoyo emocional y entretención a través de un boletín semanal”, refirió.

ALTERNATIVAS
Hay casos excepcionales como el de la Escuela Las Dunas de Chanco, donde la población penal es menor y los tres internos que nivelan estudios son adultos mayores, razón por la cual el director y docente de esa institución, Juan Hernández, acude una vez por semana para atender a los privados de libertad por separado para revisar las guías.

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