Académicos proponen alternativas para aplicar en próximo proceso de admisión

Contenido más reducido y dar mayor peso a la sumatoria de las notas de primero a tercero medio es una de las sugerencias.

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13 de julio de 2020
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El año pasado, fue el último en el que se realizó la PSU y se desarrolló, además, en medio de irregularidades.

Una prueba más acotada y con una ponderación menor para el proceso de selección; así como un replanteamiento en cuanto a las vías de acceso que tienen las universidades son algunas de las propuestas sugeridas desde la academia con miras al proceso de admisión 2021.

En esta nueva convocatoria comenzará a regir la Prueba de Transición en sustitución de la Prueba de Selección Universitaria (PSU), pero para cuya aplicación todavía no se ha definido el calendario de rendición.

Si es pertinente o no su aplicación después de un año escolar en el cual hasta la fecha los alumnos solo han tenido dos semanas de clases presenciales, Sebastián Donoso, director del Instituto de Investigación y Desarrollo Educacional (IIDE) de la Universidad de Talca, considera que la prueba podría realizarse, pero para ello plantea algunos cambios.

“Creo que podría hacerse una prueba mucho más reducida centrada sobre algunos aspectos claves y que su incidencia en el conjunto de antecedentes (para la admisión) fuera mucho menor”, indicó Donoso.

“En contrapartida -argumentó- yo aumentaría por esta vez el peso relativo de las calificaciones de enseñanza media, que me parece un predictor mucho mejor para este momento. Aumentaría lo que es promedio de notas y la posición relativa del estudiante en su curso para efectos de compensar el menor peso que tendría la prueba”.

De esta manera, para el próximo proceso de selección, a juicio del experto en educación, la ponderación de las notas de primero a tercero medio representa una estimación mucho más acertada que la de un año adicional en una circunstancia tan particular como la impuesta ahora por la pandemia.

Con todo, Donoso no ve con optimismo que lo planteado se aplique.

“Estas innovaciones sé que para un ministerio tan apegado a normas, tan temeroso a innovar podrían ser difíciles de tranzar, pero creo que no hay mucho espacio para seguir dilatando esto pensando en la salud de los estudiantes de cuarto medio. Por eso, creo que deberíamos entrar a definiciones próximamente”, dijo.

OTRAS VÍAS DE ADMISIÓN
La académica del Departamento de Lengua y Literatura de la Universidad Católica del Maule (UCM), Giselle Bahamondes Quezada, concuerda en que este ha sido un año escolar complejo, por lo que “efectivamente, se ve muy difícil una aplicación (de la prueba) en términos idóneos”.

A su vez, la académica recuerda que por ahora no hay otro mecanismo que permita validar los procesos de admisión de los estudiantes a las universidades.

Sin embargo, Bahamondes Quezada considera que en un contexto de crisis es posible instalar nuevas prácticas en las instituciones de educación superior. “Creo que las universidades también tienen que abrirse a nuevas posibilidades de admisión”, dijo.

Dicho replanteamiento en las casas de estudio tiene que ver con programas que ya se ejecutan en varias instituciones, como el Programa de Acompañamiento y Acceso Efectivo a la Educación Superior (PACE), que busca dar igualdad de oportunidades a los jóvenes que pertenecen a liceos de contextos vulnerables; así como los propedéuticos, que permiten a los alumnos con vocación pedagógica acceder a ese tipo de carreras.

“La UCM tiene ambos programas y creo que abriendo el pensamiento de las universidades se puede, incluso, replantear si la PTU (Prueba de Transición Universitaria) puede significar un único instrumento de acceso”, expuso.

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