A la Virgen del Carmen: una breve reseña

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14 de julio de 2020
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“María anda por nuestros poblados, calles, plazas, casas, hospitales (…) María, mujer de pocas palabras, pero bien concretas, también se acerca a cada uno de nosotros a decirnos tan solo: ‘Hagan todo lo que Él les diga’ (Jn 2, 5).” Estas palabras del Papa Francisco, pronunciadas en Iquique en enero de 2018, expresan la cercanía maternal de la Virgen María con toda la humanidad, y manifiestan su profundo anhelo de que vivamos en el amor de su Hijo, haciendo su voluntad.

La Virgen María es una sola y se ha aparecido a personas en distintos momentos de la historia, tomado las vestimentas y rasgos de la comunidad o nación a la cual se dirige. Esa es la razón por la que se le conoce con distintos nombres o advocaciones, siendo una de ellas la “Virgen del Carmen”, quien toma su nombre de Karmel o Monte Carmelo (que significa jardín), emplazado en la costa mediterránea de Israel. Según el relato del Primer Libro de los Reyes, capítulo 17 y 18, el pueblo hebreo pidió al profeta Elías que intercediera ante el Señor debido a una gran sequía que sufría el país. Elías subió al Monte Carmelo varias veces a orar, hasta que finalmente llovió, convirtiéndose ese monte en un lugar sagrado.

Hasta allí y por cientos de años llegaron a vivir ermitaños que se dedicaron a la oración y que con el paso de los siglos fueron llamados monjes carmelitas. Estas personas comenzaron a invocar a María con el nombre de “Santísima Virgen del Monte Carmelo”, lo cual derivó en “Virgen del Carmen”. (Cf. Verdugo, C. Historia y devoción a la Virgen del Carmen)
En nuestra patria, la Virgen del Carmen es invocada como Reina y Madre de Chile. Registros históricos señalan que varios años antes de la llegada de Pedro de Valdivia, ya se encontraba activo el primer templo mariano del país, correspondiente a una pequeña ermita ubicada en el poblado de La Tirana, en honor a la Virgen del Carmen. Posteriormente, en 1595, los padres Agustinos llegan a la ciudad de Concepción, introduciendo ahí la devoción a la Virgen del Carmen. Así, el nombre de la Virgen del Carmen fue invocándose en los escenarios más importantes de nuestra historia, y de manera muy especial en la lucha por la Independencia Nacional, donde se pidió su maternal intercesión. (Cf. Ibid)

En el año 1923, el Papa Pío XI emite el decreto en el que declara: “A la Bienaventurada Virgen del Monte Carmelo, Patrona Principal de toda la República Chilena.” Y en el año 2006, el Congreso Nacional aprueba el Proyecto de Ley que declara feriado nacional el día 16 de julio, en memoria de la Virgen del Carmen.

En Chile, la persona de la Madre de Jesús tiene una especial relevancia y significado. Cada 16 de julio se celebra con el nombre de “Virgen del Carmen”. Si bien este año las celebraciones son diferentes, estas forman parte de nuestra identidad y cultura. Pedimos a la Virgen del Carmen por nuestro país y el mundo entero, porque nos cubra con su manto protector que refleja su amor maternal, e interceda por cada una de nuestras necesidades.

Patricio Bahamondes Becerra
Profesor de Religión y Filosofía
Magíster en Bioética

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