Jueves, Febrero 27, 2025
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Las “pifias” en el Festival de Viña del Mar: ¿Una tradición o algo que debe evolucionar?

El público de Viña del Mar siempre ha tenido el poder de consagrar o sepultar artistas con su temida pifia. Aunque es parte de la identidad del festival, ¿sigue siendo un juicio justo o es hora de replantearlo?

Desde hace más de seis décadas, el Festival de Viña del Mar se ha consolidado como el evento musical más relevante de Latinoamérica. Sin embargo, lo que lo distingue de otros festivales no es solo su prestigioso escenario, sino la temida reacción del público: las “pifias”.

El público de la Quinta Vergara es reconocido por ser exigente y crítico. Desde los años 60, cuando el festival comenzó a televisarse, los espectadores adquirieron un rol protagónico, decidiendo con aplausos o abucheos el destino de cada artista.

¿Por qué se “pifia” en el Festival de Viña?

Las pifias en Viña es más que una simple muestra de desaprobación; es una expresión colectiva de poder y juicio popular. Las razones pueden variar:

  • Un show deficiente: Si el artista no cumple con las expectativas, el público no lo perdona.
  • Errores técnicos o improvisaciones forzadas: El escenario de Viña exige perfección.
  • Rechazo a la figura del artista: A veces, el pifeo responde a la historia o postura del artista.
  • Decisiones del jurado: Cuando el público no está de acuerdo con la premiación, el malestar se hace sentir.
  • Motivos políticos o sociales: En ciertas ocasiones, la desaprobación es una manifestación más allá de la música.
Ricardo Meruane, uno de los grandes afectados por “El Monstruo” de Viña.

Artistas que fracasaron en el Festival de Viña

A lo largo de la historia del festival, varios artistas han enfrentado la desaprobación del “Monstruo“. Algunos de los fracasos más recordados incluyen:

  • Gloria Simonetti (1968): La cantante chilena fue abucheada en sus dos presentaciones, atribuyendo las pifias a una campaña en su contra por ser hija de un empresario.
  • Miriam Makeba (1972): La artista sudafricana recibió una monumental pifiadera que se extendió por varios minutos, calmándose solo cuando interpretó su conocida canción “Pata-Pata”.
  • José Vasconcelos (1980): El humorista brasileño fue abucheado por el público tras una repetida rutina.
  • Óscar Gangas (1998): El humorista chileno intentó una rutina sin chistes de doble sentido, lo que no fue del agrado del público, generando una fuerte ola de pifias.
  • Vanessa Miller (2003): La actriz presentó a “La Nana Argentina”, pero su rutina no conectó con el público, siendo abucheada y obligada a retirarse antes de tiempo.
  • Ricardo Meruane (2011 y 2016): En ambas presentaciones, el humorista no logró conquistar al público, siendo recordado por su frase “Gracias, gracias, no se molesten” en medio de las pifias.
  • Jani Dueñas (2019): La comediante fue abucheada durante su rutina, lo que la llevó a abandonar el escenario antes de lo previsto.
  • Javiera Contador (2024): Su rutina de humor, basada en anécdotas familiares, no logró captar al público y fue duramente criticada en redes sociales.
  • George Harris (2025): El comediante venezolano debutó en Viña con altas expectativas, pero su estilo de “humor” y su poco estudio del público chileno no logró conectar con la Quinta Vergara, generando una ola de pifias y críticas.

Voces críticas a las “pifias”

En los últimos años, diversos artistas y comediantes han cuestionado la validez y el impacto de las “pifias” en el Festival de Viña. Tras la presentación de Javiera Contador en 2024, donde fue abucheada por el público, varios colegas expresaron su desacuerdo con esta práctica.

Sergio Freire, reconocido comediante chileno, señaló: “La pifia es una falta de respeto… Es parte de los festivales, como que se comunican así“. Sin embargo, enfatizó que este tipo de reacciones deberían evaluarse con más calma y no de manera inmediata durante la presentación.

Por su parte, Luis Slimming, tras su exitosa rutina en el mismo festival, hizo un llamado al público: “Ojalá que la recepción que tuvo la Quinta hoy la tuviesen siempre, con todos los colegas, porque hay mucha gente que se para acá y sacrifica todo“.

Estas declaraciones reflejan una creciente reflexión entre los artistas sobre el papel de las “pifias” y cómo este puede afectar la confianza y carrera de los profesionales del espectáculo.

El comediante venezolano, George Harris, fue la última víctima de las pifias en la Quinta Vergara.

¿Sigue teniendo sentido el “pifeo” hoy?

En una sociedad donde la cancelación y la crítica en redes sociales son pan de cada día, cabe preguntarse si las “pifias” es una forma válida de expresión popular o un reflejo de una cultura destructiva.

Antes, estos silbidos tenían un carácter espontáneo, era un grito genuino del público. Hoy, muchas veces se convierte en un acto anticipado, casi como un “ritual” sin sentido. En algunos casos, incluso, se ha utilizado para humillar gratuitamente a artistas, sin un criterio más allá de la burla colectiva.

¿Sigue siendo el “Monstruo” un jurado justo, o se ha transformado en una audiencia tóxica?

La Quinta Vergara sigue siendo un escenario único, donde el aplauso y las pifas coexisten como símbolos de la pasión de su público. Sin embargo, en tiempos donde la empatía y el respeto son valores en crisis, es válido reflexionar si las pifias siguen siendo un acto de exigencia artística o simplemente un capricho de las masas.

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