Un estudio liderado por la Universidad de Talca identificó que la habilidad musical, especialmente el sentido del ritmo, podría favorecer la pronunciación y entonación del inglés, abriendo nuevas posibilidades pedagógicas.
Un estudio desarrollado por la Universidad de Talca (UTalca) concluyó que la habilidad musical, particularmente el sentido del ritmo, podría influir en la capacidad de las personas para pronunciar correctamente el inglés. La investigación se extendió durante cuatro años y analizó distintos factores que inciden en el aprendizaje de una segunda lengua.
El proyecto, financiado a través de un Fondecyt Regular, fue liderado por Mauricio Véliz, decano de la Facultad de Ciencias de la Educación de la UTalca, y buscó comprender por qué algunas personas adquieren mayor facilidad para aprender un idioma extranjero, especialmente en aspectos como la entonación y la acentuación.
Según explicó el investigador, los resultados muestran que quienes presentan mayor sensibilidad rítmica tienden a percibir y producir mejor los patrones sonoros del inglés. “La habilidad musical es un gran predictor de ciertos aspectos de la pronunciación, particularmente el ritmo más que la melodía”, señaló Véliz.
El académico detalló que el ritmo del habla, entendido como la forma en que los sonidos se organizan en el tiempo, podría facilitar la internalización de los patrones fonéticos de una segunda lengua. “Si la música es una habilidad que puede desarrollarse y mejorarse, también podríamos pensar que la pronunciación de un idioma es algo que se puede entrenar”, añadió.
Análisis del aprendizaje
Para desarrollar la investigación, el equipo académico trabajó con alrededor de 60 estudiantes universitarios con niveles intermedio y postintermedio de inglés, mientras que estudios asociados al proyecto ampliaron la muestra total a cerca de 200 participantes.
Los investigadores evaluaron diversos factores cognitivos que podrían influir en el aprendizaje del idioma, entre ellos la memoria de trabajo, la aptitud lingüística y la habilidad musical. También analizaron cómo distintos tipos de retroalimentación docente afectan el proceso de aprendizaje.
Durante el estudio, los participantes realizaron pruebas de percepción y producción de acentuación y entonación antes y después de un proceso de entrenamiento, lo que permitió medir cambios en su desempeño.
Otros hallazgos
Entre los resultados, el equipo observó que tanto la retroalimentación explícita —cuando el profesor corrige directamente un error— como la retroalimentación implícita —cuando el docente entrega señales más sutiles— favorecen la mejora en la producción del idioma.
En contraste, el análisis mostró que la memoria de trabajo no tuvo una influencia significativa en la percepción ni en la producción de estos aspectos del inglés, un hallazgo que llamó la atención de los investigadores.
El estudio también evidenció que percibir correctamente el idioma no siempre garantiza producirlo de la misma forma. “No necesariamente uno percibe exactamente como produce”, explicó Véliz, aludiendo a las diferencias entre comprensión auditiva y ejecución oral.
Finalmente, el académico destacó que los resultados abren nuevas posibilidades para la enseñanza del inglés, especialmente al considerar la música como herramienta pedagógica que podría potenciar el aprendizaje de la pronunciación y la entonación.





